Cuando se habla de los cuidados, no solo se debe pensar en cuidar a tus hijos cuando son pequeños o a tus padres y madres cuando son mayores, los cuidados van más allá de un periodo concreto de tiempo, es algo diario y, en ocasiones, ocupa todo el tiempo, sobre todo, cuando a quien cuidas es una persona dependiente. Adecuadas trabaja para todas esas cuidadoras, y cuando dice todas, va más allá de quienes hacen de los cuidados su profesión. Este es el caso de la denominada ‘Generación sándwich’.

La ‘Generación sándwich’ son las personas entre los 35 y 60 años que se encargan del cuidado de sus hijos/as y de sus padres/madres y/o suegros/as, a la vez. Estas personas se encuentran atrapadas, como puede ocurrir a los componentes de un sándwich, entre cuidar a sus progenitores/as y su descendencia a la vez. Este grupo de personas cada vez crece más debido al aumento de la esperanza de vida y el retraso de la maternidad y no es fácil pertenecer a ella.

Este término, creado hace varios años, aún tiene más carga que una doble tarea de los cuidados: la conciliación familiar y la vida laboral. En la actualidad las mujeres trabajan fuera de los hogares y, como indican los datos, son ellas las que prioritariamente se encargan de las tareas del hogar y los cuidados. Esto hace que la carga mental y física sea aún mayor. La población envejece, la natalidad cae en picado, las familias ya tienen 1 o 2 hijos, por lo cual, la tarea de los cuidados a los mayores recaerá en menos personas y será más complicada de asumir. Hay familias que deciden no tener hijos y, para quienes los tienen, cada vez es más común que no vivan cerca de sus padres/madres, con lo cual, hacerse cargo de sus cuidados se hace prácticamente imposible. Ahí es cuando las personas que trabajan en los cuidados se convierten en alguien necesario para las familias, se convierten en sus salvavidas.

 Estrés, culpa y agotamiento crónico son algunas de las consecuencias que vive la ‘Generación Sándwich’. Querer llegar a todo, atender a todo y sentirte mal por creer que abandonas algo… Estas situaciones llevan a que, principalmente las mujeres, pidan excedencias, reducción de jornada e, incluso, dejen sus trabajos. Por ello, desde Adecuadas piden un sistema de cuidados regulado, esta situación no es algo individual, ni público ni privado. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población mayor de 80 años aumentará un 47,5% en 15 años. “O nos anticipamos a esta situación o caeremos en una profunda crisis en la que mucha población necesita cuidados y quienes cuidan acaban desgastados, colapsados y aislados”, afirma María Gutierrez, Presidenta de Adecuadas. La conciliación, hablando de los hijos/as, es algo lejano de ser real, si se habla de una conciliación para cuidar a personas dependientes, padres/madres o suegros/as, la historia es aún peor.

Para esta entidad, en el momento en el que nos encontramos, hablar de los cuidados debería ser uno de los principales puntos. “Quienes necesitan cuidados esperan años en listas de espera y obteniendo servicios pobres y reducidos; quienes cuidan tienen unas jornadas interminables, en condiciones deplorables y agotadas”, lamenta Gutierrez. Por todo ello, desde Adecuadas insisten en la necesidad urgente de avanzar hacia un Sistema de Cuidados a nivel nacional, público, suficiente y coordinado, que garantice el derecho a cuidar y a ser cuidado sin que ello suponga un coste personal, económico o laboral inasumible. Los cuidados no pueden seguir dependiendo del sacrificio individual ni, especialmente, del esfuerzo invisible de las mujeres. Es imprescindible un modelo que reconozca el valor social de los cuidados y apueste por condiciones laborales dignas para las profesionales, así como por apoyos reales para las cuidadoras familiares.

Asimismo, Adecuadas reclama una conciliación real y efectiva, que implique tanto a las administraciones públicas como a las empresas, y que tenga en cuenta todas las etapas de la vida y todas las situaciones de dependencia. Facilitar que una persona trabajadora pueda acompañar a su madre a una cita médica no es una concesión, es una medida de justicia social. Cuidar no puede seguir siendo un privilegio ni una renuncia silenciosa que penalice trayectorias laborales y vitales. “Cuidar es un derecho y una responsabilidad colectiva”, concluyen desde la entidad.

Una ‘Generación sándwich’ cada vez más creciente y unos cuidados cada vez más deficitarios

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